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La cocina marroquí es uno de los mejores motivos para viajar a Marruecos. Es especiada pero rara vez picante, rica en verduras, legumbres y frutos secos, y cambia de una región a otra. Estos son doce platos que no te puedes perder.
1. Tajine
El plato símbolo de Marruecos toma su nombre de la olla de barro con tapa cónica en la que se cuece lentamente. Las versiones más habituales: pollo con limón confitado y aceitunas, ternera con ciruelas y almendras, kefta (albóndigas) con huevo, y verduras.
2. Cuscús
Sémola cocida al vapor con verduras y carne. Tradicionalmente se come el viernes, en familia, después de la oración del mediodía. Si te invitan, es un honor.
3. Harira
Una sopa de tomate, lentejas, garbanzos y hierbas aromáticas. Durante el Ramadán es el plato con el que se rompe el ayuno, acompañada de dátiles y chebakia.
4. Pastela
Especialidad de Fez: una masa finísima rellena de pichón o pollo, almendras y canela, espolvoreada con azúcar glas. Dulce y salada a la vez, hay que probarla al menos una vez.
5. Medfouna
Es la «pizza bereber» del desierto, típica de Rissani: un gran pan relleno de carne, cebolla, huevo y especias, cocido bajo la arena o en un horno de barro. La probamos durante las excursiones a Rissani.
6. Tanjia
El plato de Marrakech: carne de ternera cocida durante horas en un ánfora de barro entre las cenizas de los hornos de los hammams. Se encuentra en los pequeños restaurantes alrededor de Jemaa el-Fna.
7. Zaalouk
Una ensalada cocida de berenjena, tomate, ajo y comino, para comer con pan. Forma parte de las ensaladas que abren casi todas las comidas.
8. Msemen y baghrir
Las crepes del desayuno: el msemen es hojaldrado y cuadrado, el baghrir es esponjoso y lleno de agujeros. Se comen con miel y mantequilla derretida.
9. Kefta a la brasa
Albóndigas de carne picada con especias y hierbas, hechas a la brasa. Las encontrarás en todas partes, en los mercados y en la calle.
10. Sardinas de Esauira
En el puerto de Esauira eliges el pescado en los puestos y te lo hacen a la brasa delante de ti: sardinas, calamares, dorada. Sencillo y buenísimo.
11. Té a la menta
Más que una bebida, un ritual de hospitalidad: té verde, menta fresca y mucho azúcar, servido desde lo alto para hacer espuma. Rechazarlo es casi una descortesía.
12. Dulces
Cuernos de gacela de almendra, chebakia con miel y sésamo, sellou con harina tostada: los dulces marroquíes son pequeños y riquísimos. Perfectos con el té.
¿Quieres aprender a cocinarlos?
En Merzouga puedes apuntarte a una clase de cocina bereber en una casa del pueblo y luego comer lo que has preparado.




